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Se acabó la cuna… y ahora qué?

Una de las cosas que primero compramos las madres cuando va a nacer nuestro hijo es una cuna. A pesar de que pasará un tiempo antes de que la pueda usar, ya que normalmente duermen los primeros meses en una minicuna o moisés, nos hace muchísima ilusión comprarla y ponerla en su futuro dormitorio. Es bastante sencillo: elegir el color, somier con diferentes alturas, frontal regulable…
Pero alrededor de los dos años o cuando ya se les empiezan asalir las piernas entre los barrotes con el consiguiente berrinche por su parte, es hora de pasar al siguiente nivel: la cama de mayores. Y aquí sí, las posibilidades son casi infinitas.
El día en que nos dimos cuenta de que mi hija mayor estaba en “ese punto” fue el día en que en medio de una pataleta nocturna, se encaramó a los barrotes cual mono y se tiró sin mirar atrás. Resultado: nariz sangrando y ojo morado. No os voy a hablar del susto, porque aún no me he recuperado, pero os dirá que la pobre niña estuvo bajándose de la cama y durmiendo en el suelo una larga temporada… criaturita.
Al día siguiente de semejante mamporro ya teníamos en casa su cama nueva. En nuestro caso, la veía tan pequeñita (apenas tenía 2 años) que no tuve ninguna duda: La cama Minnen de Ikea. Para los que no conozcáis este artilugio consiste en una cama extensible, es decir, que se alarga fácilmente a medida que crece el niño. Gracias a sus barrotes de acero, la tienen un look un poco vintage y hace que encaje perfectamente casi en cualquier habitación.



Pero si las camas de barrotes de estilo industrial no son lo tuyo, ahí van otras opciones igual de chulas, como literas o cunas convertibles en cama.

 

Imágenes: Ikea, Ava room, Oeuf NYC, Bel&Soph, Nolomagazine

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Aquí empieza mi 3ª reencarnación 3.0, coincidiendo con mi 3ª reencarnación profesional y una nueva etapa vital. Este lugar solo puede llamarse Apartamento 3, un espacio en el que cabe todo. No me preguntéis de qué voy a hablar aquí, porque no tengo la menor idea.

4 Comments

  1. Las camas de forja me parecen preciosas, pero las asocio inevitablemente con las nenas…
    La idea de las cunas transformables en cama es bastante buena. En nuestro caso, pasó de cuna a cama-cama.
    Saludos!

  2. Ahí tengo que darte la razón! A mi también me parecen más de niña que de niño. Pero como yo tengo nenas a veces soy poco neutral 😉

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